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El mayor estudio realizado en un único centro sobre los efectos inmediatos de esta sustancia descubre que el cerebro no actúa de forma simplemente caótica: reorganiza sus conexiones dependiendo del entorno y de la experiencia de cada persona
La psilocibina, sustancia psicodélica presente en algunas especies de hongos, provoca profundos cambios en la actividad cerebral. Sin embargo, esos cambios no parecen responder únicamente a un aumento del caos o del desorden neuronal.
Una investigación desarrollada durante cinco años por científicos de la Universidad de Monash, en Australia, ha identificado una organización hasta ahora poco visible dentro de esa aparente perturbación.
El estudio, publicado en la revista científica Nature, muestra que la psilocibina debilita temporalmente las fronteras entre diferentes redes cerebrales, pero también favorece la aparición de nuevos patrones relacionados con lo que la persona está haciendo, percibiendo y sintiendo en ese momento.
Los resultados podrían ayudar a comprender mejor por qué el entorno, la música, la atención y el acompañamiento psicológico son tan importantes en las terapias asistidas con psicodélicos.
El mayor estudio de su clase en un único centro
Los investigadores analizaron a 62 adultos sanos mediante resonancia magnética funcional y electroencefalografía.
Los participantes fueron estudiados antes y después de recibir psilocibina. Las mediciones se realizaron mientras permanecían en reposo, practicaban meditación, escuchaban música o veían una película.
La resonancia magnética permitió observar cómo se comunicaban diferentes regiones del cerebro. El electroencefalograma, por su parte, registró la actividad eléctrica neuronal con una elevada resolución temporal.
La combinación de ambas técnicas, junto con sistemas avanzados de análisis e inteligencia artificial, permitió construir una imagen más completa de los cambios producidos durante la experiencia psicodélica.
Las pruebas de resonancia se realizaron aproximadamente 80 minutos después de administrar la sustancia, mientras que las mediciones electroencefalográficas se efectuaron alrededor de 150 minutos después.
Menos separación entre el mundo interior y el exterior
En condiciones normales, el cerebro mantiene relativamente diferenciadas las redes encargadas de procesar los pensamientos internos y aquellas que responden a la información procedente del exterior.
La psilocibina redujo temporalmente esa separación.
Las redes relacionadas con la identidad personal, la memoria y el pensamiento interno comenzaron a comunicarse de una manera diferente con las encargadas de procesar imágenes, sonidos y otras sensaciones.
Esta modificación podría explicar por qué algunas personas describen una pérdida parcial de los límites del yo, una intensa sensación de conexión con el entorno o la impresión de formar parte de algo más amplio.
La experiencia no era idéntica en todos los participantes. Los patrones cerebrales variaban dependiendo de si la persona estaba meditando, escuchando música, viendo una película o descansando sin estímulos dirigidos.
Un «orden oculto» dentro de la perturbación
Durante años, numerosos estudios han descrito los efectos de los psicodélicos como un aumento de la entropía cerebral. Esto significa que la actividad neuronal se vuelve menos predecible y las redes habituales pierden parte de su organización.
El nuevo trabajo no niega esa perturbación, pero demuestra que no equivale a un desorden completo.
Según Devon Stoliker, investigador del Instituto Turner para el Cerebro y la Salud Mental y autor principal del estudio, los científicos encontraron un «orden oculto» dentro de la alteración.
El cerebro parecía reorganizarse alrededor de la experiencia inmediata de cada individuo. Las nuevas configuraciones no surgían al azar, sino que reflejaban aquello a lo que el participante estaba prestando atención.
Cuando veía una película, las redes sensoriales y cognitivas adoptaban una configuración diferente a la registrada durante la meditación o el reposo. La sustancia parecía aumentar la sensibilidad del cerebro al contexto.
La importancia del entorno
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la confirmación de que el entorno no constituye un elemento secundario durante una experiencia psicodélica.
La música, las imágenes, la atención, el estado emocional y la sensación de seguridad pueden influir directamente en la reorganización cerebral.
Esta observación respalda el concepto de set and setting, utilizado en la investigación con psicodélicos. El término set hace referencia al estado mental, las expectativas y la personalidad del individuo. Setting describe el lugar, la compañía y las circunstancias en las que se produce la experiencia.
En los tratamientos experimentales con psilocibina, la sustancia no se administra normalmente como si fuera un medicamento convencional. Las sesiones se preparan previamente, se desarrollan en un entorno controlado y cuentan con profesionales que acompañan al paciente.
Los resultados australianos ofrecen una posible explicación neurológica de por qué esas condiciones pueden modificar el resultado de la intervención.
Relación con las experiencias positivas
La reorganización fue especialmente marcada entre los participantes que describieron experiencias más positivas y una menor sensación de separación respecto al mundo que los rodeaba.
Aproximadamente la mitad llegó a considerar la sesión como una de las experiencias más significativas de su vida.
Esto no demuestra que perder temporalmente la percepción habitual del yo produzca automáticamente beneficios psicológicos. Sí establece una relación entre determinados cambios en la comunicación cerebral y la intensidad o calidad subjetiva de la experiencia.
Los investigadores quieren averiguar si esos patrones pueden ayudar a predecir qué personas responderán mejor a una terapia asistida y cuáles podrían experimentar efectos adversos.
Posibles aplicaciones terapéuticas
La psilocibina está siendo investigada como posible herramienta frente a la depresión resistente, la ansiedad asociada a enfermedades graves, diferentes adicciones y otros trastornos psicológicos.
La hipótesis es que la sustancia aumenta temporalmente la flexibilidad cerebral y debilita patrones excesivamente rígidos de pensamiento. Durante ese periodo, una intervención psicológica podría ayudar al paciente a adoptar nuevas perspectivas o modificar comportamientos difíciles de cambiar.
El estudio de Monash no demuestra directamente que la psilocibina cure esas enfermedades. Sus participantes eran adultos sanos y el objetivo principal consistía en observar los efectos inmediatos sobre el cerebro.
No obstante, comprender cómo cambia la conectividad neuronal puede contribuir a diseñar terapias más seguras, seleccionar mejor los estímulos utilizados durante las sesiones y adaptar el tratamiento a cada paciente.
No es una invitación al consumo sin control
El creciente interés científico por los psicodélicos no significa que sean sustancias inocuas.
La psilocibina puede provocar ansiedad intensa, pánico, desorientación y experiencias psicológicamente difíciles. También puede resultar especialmente peligrosa para personas con determinados antecedentes psiquiátricos o predisposición a trastornos psicóticos.
Además, la composición y la concentración de los hongos consumidos fuera de un entorno clínico son variables. Tampoco existe supervisión profesional para responder ante una reacción adversa.
Las condiciones controladas de un ensayo científico son muy diferentes del consumo recreativo. Los participantes son seleccionados, informados, acompañados y vigilados antes, durante y después de la administración.
Por ello, los resultados no deben interpretarse como una recomendación para automedicarse.
Una nueva forma de entender los psicodélicos
La principal aportación de esta investigación es que obliga a abandonar una explicación demasiado sencilla: la idea de que los psicodélicos se limitan a desorganizar el cerebro.
La psilocibina altera las redes habituales, pero dentro de esa alteración aparece una estructura relacionada con el contexto, la atención y la experiencia personal.
El cerebro se vuelve aparentemente menos rígido y más sensible a aquello que ocurre en el entorno. Esa flexibilidad podría formar parte de sus posibles efectos terapéuticos, aunque todavía será necesario determinar cómo aprovecharla de manera segura y predecible.
El descubrimiento también refuerza una idea fundamental: en una experiencia psicodélica no importa únicamente la sustancia administrada. Importan igualmente la persona, el lugar, los estímulos y el acompañamiento recibido.
Fuentes
Investigación original publicada en Nature | Universidad de Monash: presentación del estudio
-
Medicina.
- La psilocibina reorganiza la comunicación cerebral según un gran estudio australiano
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