LinuxParty
Durante muchos años, hablar de suites ofimáticas en Linux significaba pensar casi automáticamente en LibreOffice. Era la alternativa natural, el estándar dentro del software libre y la herramienta que prácticamente todos acabábamos instalando tarde o temprano.
Pero algo ha cambiado en los últimos años.
ONLYOFFICE ha dejado de ser aquella suite “curiosa” centrada en colaboración online para convertirse en uno de los proyectos open source más serios dentro del ecosistema ofimático moderno. Y con la llegada de ONLYOFFICE Docs 9.4, la sensación es todavía más clara: ya no estamos hablando simplemente de una alternativa libre, sino de una plataforma que empieza a competir de verdad contra Microsoft 365 y Google Workspace.
Especialmente en empresas, administraciones públicas y entornos colaborativos.
El gran objetivo de ONLYOFFICE: compatibilidad real con Microsoft Office
Uno de los mayores problemas históricos de las suites ofimáticas libres siempre ha sido el mismo: la compatibilidad.
Abrías un DOCX complejo en LibreOffice y empezaban los pequeños desastres:
- fuentes desplazadas,
- tablas rotas,
- saltos extraños,
- gráficos deformados,
- o presentaciones completamente desalineadas.
ONLYOFFICE lleva años atacando precisamente ese problema.
La filosofía del proyecto siempre ha sido bastante clara: trabajar de forma nativa con los formatos modernos de Microsoft Office:
- DOCX,
- XLSX,
- PPTX,
- PDF,
- formularios,
- y colaboración en tiempo real.
Y esa estrategia está funcionando bastante bien.
La idea de destruir drones con un rayo láser parecía, hasta hace poco, algo reservado a películas de ciencia ficción o videojuegos futuristas. Sin embargo, el Reino Unido acaba de demostrar que esa tecnología ya no pertenece al futuro: existe, funciona y además puede hacerlo a un coste absurdamente bajo.
El sistema se llama DragonFire, y según las pruebas realizadas por el Miniserio de Defensa británico, es capaz de derribar drones que vuelan a velocidades cercanas a los 650 km/h utilizando un arma láser de alta precisión. Lo más sorprendente no es solo su capacidad técnica, sino el coste operativo de cada disparo: alrededor de 10 libras esterlinas, una cifra que muchos medios han resumido con una frase muy gráfica: “lo que cuestan dos cervezas”.
El gran problema actual: destruir drones es carísimo
La guerra moderna está cambiando a una velocidad brutal. Durante décadas, los sistemas antiaéreos fueron diseñados para derribar aviones, helicópteros o misiles sofisticados. Pero los conflictos recientes, especialmente en Ucrania y Oriente Medio, han demostrado que un simple dron barato puede causar daños enormes.
Y ahí aparece el verdadero problema.
Muchos drones cuestan unos pocos cientos o miles de euros, mientras que el misil utilizado para destruirlos puede costar cientos de miles. En algunos casos, incluso más de un millón de euros por lanzamiento. El desequilibrio económico es evidente.
DragonFire intenta romper precisamente esa ecuación.
En lugar de lanzar un misil físico, el sistema concentra energía en forma de láser sobre un punto extremadamente pequeño del objetivo hasta destruirlo por calor. Sin explosivos, sin munición convencional y prácticamente sin coste logístico por disparo. (TechRadar)
Hubo un tiempo en el que prácticamente cualquier administrador web instalaba Google Analytics sin pensarlo demasiado. Era gratuito, potente y se había convertido casi en un estándar absoluto de Internet.
Pero las cosas han cambiado muchísimo.
Hoy, cada vez más empresas, medios digitales, administradores Linux y proyectos independientes están abandonando Google Analytics. Y buena parte de ellos están migrando hacia una vieja conocida del software libre: Piwik, ahora llamada oficialmente Matomo.
Lo interesante es que Matomo ya no es simplemente “la alternativa open source a Google Analytics”. Se ha convertido en algo mucho más grande: una plataforma de analítica web centrada en privacidad, control de datos y soberanía digital.
Y precisamente por eso está viviendo uno de sus mejores momentos.
El problema actual de Google Analytics
Durante años, Google Analytics dominó Internet casi sin competencia real.
Pero la llegada de Google Analytics 4 (GA4) cambió bastante las cosas.
Muchos administradores web consideran que GA4 es más complejo, menos intuitivo y mucho más orientado a alimentar el ecosistema publicitario de Google que a ofrecer estadísticas claras y simples para los propietarios de las webs.
A eso hay que sumar otro problema enorme: la privacidad.
Europa lleva años endureciendo las normativas relacionadas con protección de datos, cookies y transferencia internacional de información. El GDPR europeo ha puesto a Google Analytics bajo una presión constante, especialmente tras diversas resoluciones en países como Austria, Francia o Italia cuestionando el tratamiento de datos de usuarios europeos. (matomo.org)
Y ahí es exactamente donde Matomo ha encontrado su oportunidad.
Cada cierto tiempo aparece algún ranking internacional capaz de generar debates interminables en redes sociales. Algunos hablan de felicidad, otros de inteligencia, calidad de vida o innovación tecnológica. Esta vez le ha tocado a algo mucho más cotidiano —y quizá más importante de lo que parece—: los buenos modales.
Un estudio internacional elaborado por la compañía Remitly ha intentado responder a una pregunta aparentemente simple: ¿qué países son percibidos como los más educados del mundo?
Pero cuidado: aquí “educado” no significa tener más títulos universitarios, mejores notas o sistemas académicos más avanzados. El informe analiza algo mucho más humano: cortesía, respeto, paciencia, comportamiento cívico y trato social en la vida diaria. (Libertad Digital)
Y el resultado deja algunas sorpresas.
Japón domina con claridad absoluta
Si hay un país que aparece constantemente asociado al respeto social y la disciplina colectiva, ese es Japón.
No sorprende demasiado que haya ocupado el primer puesto del ranking mundial. Lo llamativo es la enorme diferencia respecto al resto. Más de un tercio de los encuestados señaló a Japón como el país más educado del planeta. (El Cronista)
Quien haya viajado al país nipón probablemente entenderá por qué.
Trenes silenciosos incluso en horas punta. Calles limpísimas. Respeto casi obsesivo por las normas comunes. Gente haciendo fila ordenadamente incluso cuando no hay vigilancia. Conductores que apenas usan el claxon. Personas que se disculpan constantemente incluso por molestias mínimas.
Todo eso construye una percepción internacional muy potente.
Sin embargo, el estudio también revela algo curioso: los propios japoneses son extremadamente críticos consigo mismos. En la clasificación de autopercepción aparecen casi al final de la lista. (La Razón)
Probablemente ahí entra en juego algo profundamente cultural: la humildad japonesa.
Durante años, uno de los grandes argumentos a favor de Linux ha sido su estabilidad y seguridad. Sin embargo, ni siquiera el kernel más auditado del mundo está libre de errores críticos. Y eso es precisamente lo que ha demostrado Copy Fail, una vulnerabilidad descubierta recientemente que llevaba oculta desde 2017 dentro del núcleo de Linux.
Identificada como CVE-2026-31431, esta vulnerabilidad ha provocado una auténtica sacudida en el mundo de la ciberseguridad porque permite que un usuario sin privilegios consiga acceso total al sistema, convirtiéndose en root mediante un exploit extremadamente pequeño y difícil de detectar.
¿Qué es exactamente Copy Fail?
Copy Fail es un fallo lógico dentro del kernel Linux relacionado con determinadas funciones criptográficas del sistema. El problema reside en cómo el kernel gestiona ciertas operaciones en memoria utilizando la API criptográfica AF_ALG. (Wikipedia)
En términos simples:
- un usuario local puede manipular pequeñas partes de memoria;
- alterar la copia en RAM de archivos ejecutables;
- y conseguir que procesos privilegiados ejecuten código modificado.
Lo realmente inquietante es que el exploit necesita modificar únicamente unos pocos bytes para obtener privilegios completos sobre el sistema.
El detalle más preocupante: llevaba años oculto
La vulnerabilidad estaba presente en kernels Linux desde la rama 4.14, es decir, desde aproximadamente 2017. (Wikipedia)
Eso significa que durante casi una década:
- servidores;
- VPS;
- infraestructuras cloud;
- sistemas corporativos;
- e incluso algunas plataformas críticas
han podido estar expuestos sin saberlo.
Montar una plataforma de edición colaborativa de documentos en Linux es hoy muchísimo más sencillo que hace unos años. Gracias a Docker, es posible desplegar una instancia completa de ONLYOFFICE Docs en apenas unos minutos y dejarla preparada para integrarse con plataformas como Nextcloud, ownCloud o incluso desarrollos propios.
En esta guía veremos cómo instalar ONLYOFFICE Docs utilizando Docker, de forma práctica y orientada a administradores Linux.
¿Qué vamos a instalar?
ONLYOFFICE Docs es el componente encargado de editar documentos online:
- documentos de texto
- hojas de cálculo
- presentaciones
- colaboración en tiempo real
- comentarios y control de cambios
La instalación mediante Docker evita tener que instalar manualmente decenas de dependencias.
Requisitos previos
Antes de comenzar necesitaremos:
- Un servidor Linux actualizado
- Docker instalado
- Docker Compose (recomendado)
- Al menos 4 GB de RAM
- Acceso root o sudo
- Un dominio o subdominio si se va a publicar online
Instalar Docker en Linux
En distribuciones basadas en Debian o Ubuntu:
sudo apt update sudo apt install docker.io docker-compose -y
La central nuclear de Central Nuclear de Almaraz vuelve al centro del debate energético europeo. El Parlamento Europeo ha pedido al Gobierno de Pedro Sánchez que reconsidere el calendario de cierre previsto para la planta extremeña, al considerar que la decisión responde más a criterios políticos e ideológicos que a razones técnicas o estratégicas. (Libertad Digital)
La petición europea llega en un momento especialmente delicado para el sistema energético continental. La guerra en Ucrania, la volatilidad del precio del gas y las tensiones sobre la estabilidad eléctrica han provocado que muchos países europeos vuelvan a mirar a la energía nuclear como una herramienta clave para garantizar suministro estable y reducir dependencia exterior.
Una central clave para Extremadura y para España
La planta de Almaraz aporta alrededor del 7% de la electricidad consumida en España y da empleo directo e indirecto a miles de personas en la comarca del Campo Arañuelo. (infobae)
El calendario actualmente previsto contempla el cierre progresivo de los reactores entre 2027 y 2028, siguiendo el plan acordado años atrás dentro de la estrategia de transición energética española. (Wikipedia)
Sin embargo, desde Bruselas han surgido dudas sobre el impacto real que tendría esta clausura, tanto desde el punto de vista económico como energético. Los eurodiputados que visitaron la central en febrero alertaron sobre posibles consecuencias negativas para el empleo, la actividad industrial extremeña y la estabilidad de la red eléctrica nacional. (Libertad Digital)
La guerra entre Rusia y Ucrania podría estar entrando en una nueva fase. Al menos así lo dejó entrever el presidente ruso Vladimir Putin, quien afirmó recientemente que el conflicto “se acerca a su final”, en unas declaraciones que han generado reacciones inmediatas tanto en Europa como en Estados Unidos.
Aunque las palabras del mandatario ruso han sido interpretadas por algunos analistas como un posible gesto hacia futuras negociaciones, otros consideran que se trata principalmente de una maniobra política y estratégica en plena presión militar y económica sobre Moscú.
Un conflicto que ha cambiado el equilibrio geopolítico mundial
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, el conflicto ha transformado profundamente el escenario internacional:
- incremento del gasto militar en Europa,
- ampliación de la OTAN,
- crisis energética global,
- sanciones masivas contra Rusia,
- y una aceleración del rearme tecnológico y militar.
La guerra también ha provocado una enorme transformación digital y tecnológica en el ámbito militar, donde drones, guerra electrónica, satélites y sistemas automatizados han pasado a ocupar un papel central.
Actualizacion 10-05-2026

Yo tengo dos ordenadores trabajando conmigo, uno de ellos, me sirve de multimedia, por ejemplo me descargo un Webinar, que en su tiempo no me dio tiempo a ver y en ese momento lo veo, y entre las cosas que hace es poner "ruido de fondo" cuando estoy trabajando.
Ya sabes cuando eres freelance/autónomo, ese "silencio" cuando trabajas a veces es odioso... Lo mejor, y lo que más me gusta es escuchar la radio -porque no necesitas prestarle atención-, y ¿cuándo lo hace?, cuando "detecta" que no hay nada funcionando, entonces... va... y pone la radio.
Necesitas tener instalado.
falkon (como navegador ligero usado solo para la radio)
kdialog (para crear diálogos desde Linux)
El script funciona de dos formas, si lo usas en crontab, debes poner "radio.sh -s", por ejemplo esta entrada en crond, permite la ejecución de 9 am hasta las 20 h, cada 30 minutos.
*/30 9-20 * * * /home/javier/bin/radio.sh -s
Y si lo quieres es escuchar la radio y ya está, simplemente usa "radio.sh"
El script es este...
Para versiones de Linux, un poco más recientes, ver abajo, esta es para versiones Linux más antiguas.
Plutón podría volver a ser planeta: la NASA reabre uno de los mayores debates de la astronomía
Durante casi todo el siglo XX, millones de personas aprendieron en la escuela que el Sistema Solar tenía nueve planetas.
El último de ellos era Plutón.
Pequeño, lejano y misterioso, terminó convirtiéndose en uno de los cuerpos celestes más famosos de la astronomía moderna. Pero en 2006 todo cambió: la Unión Astronómica Internacional decidió degradarlo oficialmente a “planeta enano”.
Ahora, casi veinte años después, el debate vuelve a estar más vivo que nunca.
Y esta vez es la propia NASA quien quiere reabrirlo.
El origen de la polémica
Plutón fue descubierto en 1930 por el astrónomo Clyde Tombaugh y rápidamente pasó a formar parte de la lista oficial de planetas del Sistema Solar.
Sin embargo, conforme avanzó la exploración espacial, los astrónomos comenzaron a encontrar numerosos objetos similares más allá de Neptuno, en una región conocida como el cinturón de Kuiper.
Eso generó un problema científico importante:
si Plutón era considerado un planeta, entonces muchos otros cuerpos similares también deberían serlo.



