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Moscú niega haber provocado la entrada masiva de migrantes, mientras el Gobierno español sostiene que redes digitales vinculadas con Rusia, Israel y grupos de ultraderecha amplificaron la crisis mediante desinformación
Rusia ha pedido al Gobierno español que presente pruebas de su supuesta participación en la campaña de desinformación relacionada con la crisis migratoria vivida en Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026.
La exigencia se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, relacionara a Rusia e Israel con la difusión de mensajes engañosos sobre la política migratoria española. Según Sánchez, estas redes habrían contribuido a movilizar a decenas de miles de personas hacia la frontera de Ceuta.
Moscú rechaza completamente la acusación. Sin embargo, la respuesta de la Unión Europea introduce una diferencia importante: Bruselas afirma haber detectado intentos rusos de explotar y amplificar la crisis, pero reconoce que no posee pruebas concluyentes de que Rusia la provocara.
La crisis migratoria de Ceuta
Entre el 30 y el 31 de julio, decenas de miles de personas cruzaron irregularmente desde Marruecos hacia Ceuta. Las cifras publicadas variaron a medida que avanzaba el recuento, pero el episodio superó ampliamente la crisis fronteriza registrada en mayo de 2021.
Durante aquellas jornadas circularon numerosos vídeos, fotografías y mensajes que mezclaban información auténtica con contenidos falsos o descontextualizados.
Algunas publicaciones aseguraban que España permitiría permanecer en su territorio a quienes consiguieran llegar a Ceuta. Otras mostraban imágenes grabadas años antes o en países diferentes y las presentaban como escenas actuales de la frontera española.
RTVE verificó, entre otros ejemplos, un vídeo de una concentración religiosa en Turquía presentado como una multitud que se dirigía a Ceuta. También reaparecieron imágenes de la crisis de 2021 y grabaciones de otros lugares utilizadas para alimentar discursos sobre una supuesta invasión de España y Europa.
Este tipo de mensajes pudo aumentar la confusión y la tensión, aunque demostrar que fue la causa directa del movimiento migratorio resulta mucho más complejo.
Las acusaciones de Pedro Sánchez
Pedro Sánchez afirmó en una entrevista que detrás de la desinformación se encontraban redes relacionadas con Rusia, Israel y una «internacional ultra».
El presidente vinculó estas actuaciones con la posición mantenida por España ante la guerra de Ucrania y el conflicto de Gaza. Según esta interpretación, la campaña habría buscado desacreditar al Gobierno español, crear divisiones internas y aumentar la polarización en Europa.
La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, reiteró posteriormente que el Ejecutivo dispone de evidencias sobre la amplificación digital de lo sucedido.
El Gobierno español remite sus afirmaciones a un informe de la Comisión Europea sobre la actividad detectada en redes sociales. Ese documento no se ha publicado íntegramente, por lo que no es posible examinar de manera independiente las cuentas analizadas, sus conexiones o la metodología empleada.
Rusia reclama hechos y datos concretos
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, exigió a España que presente pruebas verificables.
Moscú sostiene que no participó en la organización de la entrada masiva ni en una campaña destinada a provocarla. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, también negó cualquier implicación rusa.
Zajárova criticó que una acusación de esta gravedad se difundiera públicamente antes de aportar información por los canales diplomáticos correspondientes.
Israel respondió de forma similar y rechazó las declaraciones del presidente español.
Nos encontramos, por tanto, ante acusaciones políticas cruzadas: España señala una operación de amplificación y desinformación, mientras los dos países mencionados niegan haber intervenido y reclaman pruebas públicas.
Bruselas introduce un matiz fundamental
El Servicio Europeo de Acción Exterior ha confirmado que observó intentos de Rusia de sacar partido a la situación de Ceuta difundiendo o amplificando contenidos destinados a generar división.
Sin embargo, las instituciones europeas aseguran que no tienen pruebas de que la entrada masiva fuera provocada por una operación organizada de actores estatales extranjeros.
La cronología resulta esencial.
La actividad atribuida a redes rusas habría sido detectada principalmente a partir del 30 de julio, cuando la entrada de migrantes ya se estaba produciendo. Esto respaldaría la hipótesis de una explotación propagandística posterior, pero no demostraría que Rusia originase o coordinase previamente la crisis.
No es lo mismo provocar un acontecimiento que aprovecharlo comunicativamente.
Una operación de influencia puede utilizar un hecho real, seleccionar las imágenes más impactantes, introducir materiales falsos y distribuir determinadas interpretaciones para erosionar la confianza en las instituciones. Todo ello puede realizarse sin haber causado el suceso inicial.
Cómo se amplifica una crisis en Internet
Las campañas modernas de desinformación no necesitan inventar completamente una noticia. Con frecuencia trabajan sobre acontecimientos auténticos y emocionalmente intensos.
El procedimiento puede incluir:
- Recuperar vídeos antiguos y presentarlos como actuales.
- Utilizar imágenes grabadas en otros países.
- Publicar cifras sin confirmar.
- Traducir el mismo mensaje a diferentes idiomas.
- Coordinar cuentas para convertir una narrativa en tendencia.
- Emplear perfiles automatizados o redes de difusión.
- Atribuir intenciones no demostradas a gobiernos y organizaciones.
- Mezclar información verdadera con elementos falsos difíciles de separar.
- Difundir imágenes generadas o manipuladas mediante inteligencia artificial.
El objetivo no siempre consiste en convencer a toda la población de una única versión. También puede buscar que los ciudadanos desconfíen de cualquier información, aumentar el enfrentamiento entre grupos y saturar el debate público con versiones contradictorias.
Las plataformas activaron mecanismos especiales
Durante la crisis, las autoridades españolas y europeas mantuvieron contacto con plataformas como Meta y TikTok para intentar frenar la difusión de bulos.
También participaron verificadores y organismos dedicados a identificar contenidos falsos, discursos de odio y publicaciones potencialmente coordinadas.
La plataforma X no habría participado en el mismo mecanismo europeo de coordinación, lo que dificultó disponer de una respuesta uniforme.
Sin embargo, retirar una publicación falsa no elimina necesariamente su efecto. El contenido puede haber sido descargado, republicado en otras cuentas o trasladado a canales de mensajería antes de que se complete la verificación.
Además, la moderación debe diferenciar entre una falsedad demostrable, una opinión legítima y una interpretación política discutible. Esta frontera no siempre resulta evidente.
¿Qué está probado hasta ahora?
La información disponible permite separar varios niveles:
- Está confirmado que se produjo una entrada masiva de migrantes en Ceuta.
- Está confirmado que circularon vídeos falsos y contenidos descontextualizados.
- La Unión Europea afirma haber detectado intentos rusos de explotar la crisis.
- España sostiene que también participaron redes digitales israelíes y grupos de ultraderecha.
- Rusia e Israel niegan cualquier implicación.
- No se han publicado las pruebas técnicas completas para atribuir la campaña.
- Bruselas reconoce que no puede demostrar que actores extranjeros provocaran la entrada masiva.
La diferencia entre estos puntos resulta fundamental para no convertir una sospecha, un análisis reservado o una declaración política en un hecho completamente probado.
Una batalla que también se libra en las redes
La crisis de Ceuta demuestra que una emergencia fronteriza puede transformarse rápidamente en una crisis informativa internacional.
La combinación de vídeos reales, imágenes antiguas, rumores, mensajes políticos y algoritmos de recomendación permite que una narrativa llegue a millones de personas en pocas horas.
Rusia pide pruebas públicas de las acusaciones españolas. El Gobierno afirma disponer de evidencias y las vincula con investigaciones europeas, pero el informe completo no se ha hecho público.
Mientras tanto, Bruselas mantiene una posición más prudente: considera que Rusia intentó aprovechar la crisis para polarizar el debate, pero no afirma que la provocara.
Hasta que se conozcan datos técnicos verificables —cuentas coordinadas, relaciones entre operadores, patrones de publicación, financiación o instrucciones procedentes de organismos estatales—, atribuir la autoría y la causalidad exige cautela.
En la guerra de la información, comprobar quién difundió un mensaje es importante. Distinguir entre quien origina una crisis y quien la explota después lo es todavía más.
Fuentes
- RTVE: Rusia pide pruebas y España asegura disponer de evidencias
- RTVE Verifica: vídeos falsos sobre la crisis de Ceuta
- Bruselas distingue entre provocar y explotar la crisis
- Artículo de referencia publicado por ABC
-
Politica
- Rusia exige a España pruebas de su implicación en la crisis migratoria de Ceuta
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