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El Gobierno escandinavo ha dado su visto bueno a SKB, la compañía encargada de la gestión de residuos y combustible nuclear, para que construya un almacén que pretende resolver el problema durante la friolera de 100.000 años. El lugar escogido para la base no es casual, se sitúa cerca de la planta de Forsmark. «Es una decisión histórica que permite a SKB deshacerse de los desechos nucleares que ha producido nuestra generación. Ahora esperamos implementar el proyecto de protección ambiental más grande de Suecia», señala el CEO de la empresa, Johan Dasht, en un comunicado.
Más de 60 kilómetros en túneles
El depósito proyectado en Forsmark incorporará un gigantesco sistema de túneles que superará los 60 kilómetros de longitud. Bajo tierra, el depósito cubrirá una extensión de tres a cuatro kilómetros cuadrados y alcanzará una profundidad de aproximadamente 500 metros. El diseño, defienden desde SKB, es el resultado de una labor de investigación y desarrollo tecnológico que se ha extendido durante más de cuatro décadas y ha contado con la colaboración de expertos universitarios, centros de investigación e instituciones de educación superior de Suecia y el extranjero. Los municipios que acogerán ambos centros, Ósthammar y Oskarhamn, también han trabajado en el proyecto.
Para afrontar su cuantiosa inversión, el proyecto contará con el apoyo financiero del Fondo de Residuos Nucleares. Por lo pronto, la compañía insiste en que su propuesta ofrece una «solución final segura y protegida» y calcula que el proceso de construcción del depósito de desperdicios, una vez disponga de todos los permisos de las autoridades suecas, le llevará aproximadamente una década. «Nuestra generación debe asumir la responsabilidad de los residuos nucleares. » Desde que empezaron a funcionar, en los 70, se calcula que las centrales nucleares de Suecia han generado 8.000 toneladas de residuos altamente radiactivos, incluido el combustible gastado.
El objetivo de las nuevas instalaciones es acoger a 500 metros bajo el suelo, en el lecho rocoso, los residuos y el combustible que emplearán los reactores hasta su cierre, previsto para la década de 2040. Cuando al cabo de 70 años los túneles estén llenos se rellenarán con arcilla bentonita para evitar así cualquier riesgo de filtración de agua y se sellarán las instalaciones. Con su decisión, Suecia sigue los pasos de Finlandia, que está construyendo una planta para residuos en Eurajoki, en la costa suroeste del país. Algunos expertos han cuestionado el método de almacenamiento, denominado KBS3 y que prevé aislar el combustible nuclear gastado en contenedores de cobre que luego se rodean de arcilla de bentonita y depositan en la red de galerías subterráneas.

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