LinuxParty

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

En las últimas semanas, la presencia de buques vinculados con Rusia en zonas marítimas cercanas a España ha llamado la atención tanto de las autoridades como de observadores internacionales. Se ha hablado de una “flota fantasma” y de movimientos que obligan a reforzar la vigilancia naval, situando a España en un punto activo de una geopolítica marítima cada vez más compleja. (La Razón)


Más que simples avistamientos

Los movimientos detectados no se limitan a mercantes comunes. Por un lado, hay buques relacionados con lo que se denomina “flota fantasma”, un conjunto de petroleros y navíos mercantes que Rusia ha usado para sortear sanciones económicas y restricciones internacionales desde la invasión de Ucrania. Estos barcos suelen cambiar de bandera, nombres y rutas con frecuencia para disminuir su trazabilidad, y en varios casos han encendido las luces de alerta cuando se les ha visto operar cerca de Canarias o navegar rumbo al norte de África con destino a puertos intermedios. (Vozpópuli)

A la vez que estos barcos entran en zonas de tránsito clave, buques militares rusos han sido seguros y monitorizados por la Armada Española. El destructor Severomorsk u otras formaciones han sido avistados transitando el estrecho de Gibraltar y avanzando hacia el Atlántico, lo que ha llevado a que patrulleras españolas como el Audaz o el Centinela sigan sus trayectorias mientras están en aguas nacionales o cercanas. (RUSSPAIN.COM)


¿Qué significa este tipo de presencia naval?

Desde el punto de vista operativo, este tipo de acontecimientos están gestionados dentro de los protocolos habituales de vigilancia marítima que mantienen España y sus aliados. Las autoridades no han informado de incidentes directos ni de violaciones de aguas territoriales, y la presencia de barcos extranjeros en rutas de tránsito no es excepcional. Sin embargo, el contexto en el que esta presencia sucede sí agrega capas de interpretación: estamos en un momento en el que la guerra híbrida, la presión estratégica y la competencia internacional marcan gran parte del comportamiento de las grandes potencias. (La Razón)

Para los planificadores navales, cualquier tránsito repetido o patrón de movimientos que se repite en áreas clave como el Estrecho de Gibraltar o la costa gallega merece atención reforzada. Estos son corredores de importancia no solo para España, sino para el conjunto de Europa y para la Operación Atlántica de la OTAN: rutas por donde pasa comercio marítimo vital, infraestructura energética y enlaces submarinos de comunicaciones. (Euro Weekly News)


Entre sombras y sigilos

La “flota fantasma” rusa, en particular, ha sido un elemento recurrente en los análisis de seguridad marítima: no se trata tanto de una flota en el sentido clásico de buques de guerra, sino de una red de petroleros antiguos, poco asegurados y con prácticas opacas de bandera que permiten transportar hidrocarburos y otros productos evitando controles regulados en ciertos tramos de su trayectoria. Aunque tales barcos operen dentro de la legalidad en muchos casos, sus patrones y vínculos generan sospechas sobre su papel en estrategias más amplias de presión económica y logística. (Vozpópuli)

Al mismo tiempo, el seguimiento por parte de barcos de guerra o patrulleras no implica necesariamente una confrontación: es una medida de control y disuasión, coordinada con mandos centrales y con aliados, para garantizar que no haya sorpresas ni situaciones imprevistas en aguas próximas. (Euro Weekly News)


España en el tablero marítimo mundial

Geográficamente, España ocupa una posición privilegiada y estratégica: sus costas se extienden desde el Mar Mediterráneo hasta el Océano Atlántico pasando por el estrecho que enlaza ambos. Este corredor natural es un punto crítico para la economía global y la seguridad marítima de Europa. Que buques —sean comerciales vinculados a redes opacas o formaciones navales— transiten por estas áreas en un contexto de tensiones geopolíticas no es trivial. (La Razón)

La respuesta de la Armada y de las autoridades de Defensa ha sido clara: vigilancia continuada, seguimiento próximo y coordinación internacional. El objetivo no es otro que garantizar la libertad de navegación, la seguridad de las rutas y la anticipación ante cualquier posible riesgo, sin generar alarmismos innecesarios para la población. (Euro Weekly News)

Los episodios recientes con buques rusos cerca de aguas españolas ilustran cómo la seguridad marítima se encuentra en una zona de intersección entre la política global, la economía y las rutas tradicionales del comercio y la energía. Para los observadores y analistas, esto no es un incidente aislado sino parte de un movimiento más amplio de actividad naval y logística que merece atención constante.

Lo que está claro es que el Atlántico nororiental y el Mediterráneo occidental, junto con sus puntos de acceso, siguen siendo escenarios donde se juegan intereses estratégicos de gran alcance —y donde estados como España desempeñan un papel activo en mantener el equilibrio y la seguridad en un mundo cada vez más interconectado y complejo.

No estás registrado para postear comentarios



Redes:



   

 

Suscribete / Newsletter

Suscribete a nuestras Newsletter y periódicamente recibirás un resumen de las noticias publicadas.

Donar a LinuxParty

Probablemente te niegues, pero.. ¿Podrías ayudarnos con una donación?


Tutorial de Linux

Top 15 artículos por Fecha

Viendo artículos de: Enero de 2026

Filtro por Categorías