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Es probable que la mayoría de consumidores no hayan oído hablar nunca de esta planta de origen silvestre que crece de forma natural en los riachuelos, es en estas bolsas de verduras limpias, bien cortadas y listas para comer donde es factible saborear berros de agua con su característico toque picante en el paladar.

Casi sin quererlo, la investigación liderada por la doctora Jennifer Di Noia acabó desarrollando un método para definir las frutas y las verduras más nutritivas del planeta y, de rebote, las que están más relacionadas con la reducción del riesgo de enfermedades crónicas. En total, se definieron 17 nutrientes esenciales: potasio, fibra, proteínas, calcio, hierro, tiamina, riboflavina, niacina, ácido fólico, zinc y vitaminas A, B6, B12, C, D, E y K.

El propósito era definir, con la mayor exactitud posible, el porcentaje de calorías y cantidades de esos 17 nutrientes por cada 100 gramos de los alimentos sin pasar por cocina

De los 47 alimentos estudiados, todos exceptuando 6 (frambuesa, mandarina, arándano, ajo, cebolla y arándano) superaron los exigentes criterios de admisión. De esta manera, se definieron los 41 elegidos a los que los científicos denominaron “Powerhouse Fruits and Vegetables”, algo así como “frutas y verduras potentes”, quizás por no usar el polémico término de superalimento tan mercantilizado hoy en día.

Le seguían el boniato (10,51%),

la naranja (12.91%),

la lima 12.23%,

el limón (18.72%),

la fresa (17.59%),

la lechuga Iceberg (18.28%),

el tomate (20.37%)

o la zanahoria (22.60%).

En puestos honoríficos la remolacha verde (87.08%), las espinacas (86.43%), la achicoria (73.36), la lechuga de hoja (70.73%) y el perejil (65.59%).

El berro de agua se impuso lideró la lista sin discusión con un 100% de porcentaje final, con más de un 8% de diferencia respecto al segundo lugar. En su argumentación final, los investigadores concluyeron que “el esquema de clasificación propuesto puede ayudar a fortalecer el mensaje de la potencia nutritiva de frutas y verduras de cara al público.

Un mensaje que puede ayudar a los consumidores a identificar ciertos alimentos y a elegirlos para fomentar el consumo general de frutas y verduras por la energía que proporcionan”. Siguiendo esta línea argumental basada en la ciencia, es de suponer que la mayoría de agricultores deberían de pelearse por llenar sus hectáreas con un ejército de berros de agua. Nada más lejos de la realidad, porque en la mayoría de nuestro territorio su cultivo a gran escala podría suponer un problema grave para la agricultura local.

“El berro de agua requiere de zonas de semi inundación con una humedad muy fuerte para su cultivo idóneo”, reflexiona Ernest Mas,responsable de campo en ‘Disfruta i Verdura’ (Cambrils). Si a esto le sumas que al clima Mediterráneo precisamente lo que más pide es agua, pues ya te puedes imaginar… Por muy buenos que sean, no veo un motivo de peso suficiente para ponerse a semi inundar campos para cultivar berros de agua”.

Un inconveniente que recuerda y mucho a lo acontecido con la fruta de moda en otras zonas agrícolas: “claro que es una verdura súper saludable, pero si para ser súper saludable tengo que producirla en un entorno con condiciones poco idóneas, no veo dónde está el negocio para el agricultor. Diga lo que diga la ciencia, así como todos no podemos comer aguacates todos los días, tampoco podemos empezar a conrear y a comer berros de agua sin provocar un cortocircuito en el ecosistema de nuestro suelo.

La suma de los tres elementos conforman una situación cada vez más común: que la ciencia y la realidad deben tomar caminos distintos por el bien de la sostenibilidad y el comercio de proximidad. “Por ejemplo, si ahora los medios de comunicación empezaran a publicar noticias sobre las bondades del berro de agua, es posible que la gente se interesara y tuviera ganas de probarlo.

Claro que necesitamos alimentos saludables, pero estos alimentos deben cuidar al medio ambiente sin la necesidad de hacer virguerías para imponer un alimento de moda.

Si no cambian las cosas, el berro de agua siempre será una opción muy minoritaria para restaurantes de alta cocina o para empresas que venden al mercado extranjero”.

“Claro que necesitamos alimentos saludables, pero estos alimentos deben cuidar al medio ambiente sin la necesidad de hacer virguerías para imponer un alimento de moda” En concreto, de sus 70 hectáreas repartidas en diferentes banquetas de grava regadas por agua de pozo salen 1,5 millones de berros de agua. “Estamos a pocos kilómetros del lugar más lluvioso de España, la Sierra de Grazalema, que aporta gran cantidad de excelente agua al subsuelo de la campiña jerezana”, alegan sus responsables.

No deja de ser irónico que el sur de España tenga una enorme capacidad para producir el alimento con más nutrientes del planeta según la ciencia, pero que ni una sola hoja de esta planta tan deseada se consuma en nuestros hogares.

Para romper con este disparate alimentario, la empresa hace un tiempo que intenta promocionar, con más o menos éxito, las bondades del berro de agua en ferias y restaurantes de Andalucía con el objetivo de encandilar a grandes supermercados, pequeñas envasadores y nuevos consumidores ¿Cómo? No deja de ser irónico que el sur de España tenga una enorme capacidad para producir el alimento con más nutrientes del planeta según la ciencia, pero que ni una sola hoja de esta planta tan deseada se consuma en nuestros hogares Por eso, de momento tiene que conformarse con superar en ventas al berro de tierra y un papel secundario camuflando todo su potencial dentro de una ensalada de cuarta gama.

Imagen:

De Gideon from Paris, France - Greens, CC BY 2.0, Enlace

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