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La colisión ocurrida entre Los Yébenes y Urda vuelve a poner el foco sobre los sistemas de señalización, la circulación degradada y las medidas que deben impedir que dos trenes ocupen un mismo tramo de vía

Un AVE de Renfe y un tren de Iryo se vieron implicados durante la mañana del 28 de octubre de 2026 en un grave accidente ferroviario en la provincia de Toledo. La colisión se produjo cerca de la estación de Urda, en el trayecto comprendido entre Los Yébenes y Urda, y obligó a interrumpir la circulación de alta velocidad entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía.

El siniestro ocurrió aproximadamente a las 8:54 horas. Según las informaciones disponibles al cierre de esta edición, el AVE alcanzó por detrás a un Iryo que permanecía detenido en la vía. El impacto provocó el descarrilamiento de varios coches y la caída de dos vagones del Iryo por un terraplén.

En los dos trenes viajaban más de 500 personas. El AVE transportaba aproximadamente 397 pasajeros, mientras que en el Iryo viajaban cerca de 147 personas, entre ellas un bebé. El accidente ha dejado decenas de fallecidos y numerosos heridos, aunque el balance continuaba siendo provisional mientras los equipos de emergencia trabajaban en el lugar.

Un accidente que los sistemas automáticos deberían impedir

Las líneas de alta velocidad utilizan diferentes niveles de señalización y protección para mantener la separación entre trenes. Su finalidad no consiste únicamente en mostrar una señal al maquinista, sino también en controlar la posición de los convoyes, supervisar su velocidad y ordenar una frenada cuando detectan una situación incompatible con la circulación segura.

Las primeras informaciones señalan que en el tramo afectado podría existir una incidencia en el sistema principal de protección. Algunos medios apuntan a que la circulación se estaba gestionando mediante un sistema alternativo de señalización lateral, acompañado por ASFA, después de una avería o indisponibilidad del sistema LZB.

El LZB proporciona supervisión continua de la velocidad y transmite información desde la infraestructura al tren. ASFA también constituye un sistema de seguridad, pero actúa de una manera diferente y controla el cumplimiento de determinadas señales y limitaciones en puntos concretos de la vía.

Cuando una instalación funciona en modo degradado, la circulación no queda necesariamente desprotegida, pero se aplican procedimientos distintos, restricciones de velocidad y una mayor intervención de los operadores y maquinistas. Precisamente por eso será necesario determinar qué sistemas funcionaban, qué instrucciones se transmitieron y si se respetaron todos los protocolos.

Una señal roja y una autorización que debe investigarse

Varias fuentes indican que el AVE habría encontrado una señal en rojo y que posteriormente recibió autorización para rebasarla. Superar una señal cerrada no significa por sí mismo cometer una irregularidad, ya que puede autorizarse bajo condiciones específicas cuando existe una incidencia técnica.

La cuestión fundamental es conocer qué información tenía el centro de control sobre la posición del Iryo, por qué continuaba detenido y bajo qué condiciones se permitió avanzar al AVE.

Una autorización de este tipo suele implicar limitaciones estrictas y la obligación de circular preparado para detenerse ante cualquier obstáculo. Sin embargo, todavía no se ha publicado la secuencia completa de comunicaciones, velocidades y órdenes recibidas.

Atribuir inmediatamente el accidente a un maquinista o a un operador sería prematuro. La investigación deberá analizar los registradores de los trenes, las comunicaciones con el puesto de mando, el estado de las señales, los sistemas de detección de ocupación de vía, el suministro eléctrico y los procedimientos aplicados durante la incidencia.

Los drones muestran la magnitud del impacto

Las imágenes aéreas difundidas por la Guardia Civil muestran los dos trenes detenidos y varios vagones fuera de la vía. Dos coches del Iryo aparecen desplazados por el terraplén, mientras los equipos de rescate trabajan alrededor de los convoyes.

Una de las informaciones más preocupantes indica que un carril se levantó durante la colisión y llegó a atravesar uno de los vagones del AVE. Este dato permite comprender la enorme energía liberada durante el impacto, incluso aunque los trenes no circulasen a su velocidad comercial máxima.

En el dispositivo participan la Guardia Civil, bomberos, servicios sanitarios, Protección Civil, Cruz Roja y efectivos procedentes de diferentes administraciones. Castilla-La Mancha activó el Plan Territorial de Emergencia, PLATECAM, y estableció un puesto de mando avanzado y otro médico para coordinar el rescate, realizar el triaje y trasladar a los heridos.

Circulación interrumpida entre Madrid y Andalucía

El accidente obligó a suspender el tráfico ferroviario entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía. Renfe habilitó cambios y anulaciones gratuitos para los viajeros afectados y activó el Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y sus Familiares.

El teléfono 900 10 10 20 se ha reservado exclusivamente para personas afectadas y familiares de las víctimas. Las autoridades piden no utilizarlo para consultas ordinarias sobre billetes o circulación, con el fin de mantener disponibles las líneas de atención.

No existe todavía una previsión definitiva para la recuperación del servicio. Antes de reabrir el tramo será necesario finalizar las tareas de rescate, retirar los trenes, inspeccionar la plataforma y reparar la vía, la electrificación y los sistemas de señalización dañados.

La investigación deberá reconstruir cada segundo

Los trenes modernos generan una enorme cantidad de información técnica. Los registradores permiten conocer la velocidad, las órdenes de frenado, el funcionamiento de los sistemas de protección y las acciones realizadas en la cabina. Los centros de control también conservan registros de las rutas establecidas, señales y comunicaciones.

Esos datos permitirán reconstruir los minutos anteriores al choque y determinar si se produjo una avería técnica, un error de comunicación, una aplicación incorrecta del procedimiento o una combinación de varios factores.

Los grandes accidentes rara vez responden a una sola causa. Normalmente se producen cuando diferentes barreras de seguridad fallan o dejan de ser suficientes al mismo tiempo. Por eso, además de establecer responsabilidades, la investigación deberá descubrir qué cambios pueden impedir que una situación similar vuelva a repetirse.

Hasta que exista un informe oficial, cualquier explicación sobre las causas debe considerarse provisional.

 

Fuentes

Información elaborada a partir de las coberturas de Antena 3, Telemadrid, ABC y laSexta, junto con los comunicados del Servicio de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha, Adif y Renfe.

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